Lunes, 7 de septiembre de 2026
Prof. Federico Velázquez de Castro
Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto cuya semilla está en él según su género. Y vio Dios que era bueno. (Gn.1, 12)
Uno de los grandes olvidados de la Creación es el mundo vegetal. Solemos verlo como un agradable decorado, ignorando las asombrosas funciones que realiza. No solo existimos (junto con todos los animales) gracias a él, sino que los árboles, con los que compartimos calles y jardines, disponen de más sentidos que nosotros, tienen inteligencia, desarrollan estrategias de defensa y supervivencia, y establecen relaciones con otros reinos, que les facilitan el acceso a fuentes nutritivas y comunicación con sus congéneres.
Sin embargo, pasamos a su lado sin reparar en su existencia (salvo si los podan o florecen), sin conocer sus nombres, sin dedicarles una mirada consciente, cuando son también hermanos en la vida, surgidos de la voluntad del Creador, quien se complació en su existencia. Debemos dar gracias al mundo vegetal por sus importantes aportaciones al mantenimiento de la vida, y a Dios como Padre amoroso de todas las criaturas.
Oración
Gracias, Señor, por la diversidad y complejidad de seres vivos con los que has poblado el planeta, compañeros de nuestro caminar. Danos sensibilidad para conocerlos, permítenos admirarlos y agradecer tu sabiduría a través de toda la Creación. Fortalécenos para que podamos cuidarlos y protegerlos, tanto por el valor que encierran como para que el planeta pueda existir en armonía y todas sus voces, aun las silenciosas, puedan alabarte.