Iglesia Evangélica Española

Devocional semanal

Lunes, 3 de noviembre de 2025

Salmo 119

Pastor Alfredo Abad

Salmo 119
141 Pequeño soy yo, y desecha­do, mas no me he olvi­da­do de tus man­damien­tos.
142 Tu jus­ti­cia es jus­ti­cia eter­na, y tu ley la ver­dad.

Ten­emos la ten­den­cia a con­sid­er­arnos los más pequeños, los más pobres o los más des­gra­ci­a­dos, recor­damos con fre­cuen­cia la parábo­la del sabio que recogía hier­bas y que al mirar atrás vio a otro que recogía las hier­bas que desech­a­ba. Como igle­sia minori­taria y dis­em­i­na­da esa tentación de glo­ri­arnos en la pequeñez resul­ta en oca­siones vanidosa. El Salmista nos recuer­da jun­to a la pequeñez y el ver­nos deja­dos de lado con los que nos sen­ti­mos que toda exaltación de nues­tras debil­i­dades es olvi­do de los man­damien­tos, y nos invi­ta a no realizar ese olvi­do, y sobre todo a mirar la eternidad de la jus­ti­cia de Dios y su ver­dad. Este tiem­po nos hace percibir la jus­ti­cia como efímera y la ver­dad como inex­is­tente, esto es tam­bién olvi­do de los man­damien­tos de Dios. Más que ningu­na otra cosa, porque olvi­do es que dejen de influir en nue­stro sen­ti­do de las cosas, nues­tra per­cep­ción de la real­i­dad y nue­stro áni­mo en la esper­an­za. No podemos evi­tar situa­ciones en que la pequeñez nos abru­ma y el sen­tirnos al mar­gen nos desan­i­ma, son muchas las cir­cun­stan­cias lam­en­ta­bles de sufrim­ien­to por causa de la vio­len­cia en los más pequeños, en las mujeres o en cualquiera de los suprema­cis­mos. Resi­s­tir a la vio­len­cia es la procla­mación de de los man­damien­tos de Dios, que se con­den­san en el amor, sen­tirnos ama­dos y hac­er sen­tir a otros ama­dos, esto nos hace lev­an­tar la mira­da hacia la eternidad de la jus­ti­cia en Dios y su Ver­dad.

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