Lunes, 5 de octubre de 2026
Prof. Federico Velázquez de Castro
He aquí que yo hago nuevas todas las cosas. Escribe porque estas palabras son fieles y verdaderas (Ap.21,5)
Aquí reside la esperanza cristiana en relación a la humanidad, el resto de las criaturas y toda la Tierra. Ya en Isaías (65,17) leemos: «Voy a crear unos nuevos cielos y una nueva tierra, y las cosas del pasado no serán recordadas ni vendrán al corazón». Y el apóstol Pablo (Rom.8,19): «la Creación aguarda con anhelo la manifestación de los hijos de Dios».
La historia nos muestra cómo el pecado, en forma de ambición o codicia, está instalado en las entrañas del sistema económico y cómo muchos defensores de la justicia ambiental caen asesinados en países como Brasil, Honduras o Nigeria (2.253 personas entre 2012 y 2024). Nuestros esfuerzos no alcanzan la velocidad con la que se producen los daños, por lo que no podemos sino colocar nuestra esperanza en Jesús, deseando su segunda venida para que restaure su mundo y comience una nueva era de paz y justicia bajo la soberanía divina.
Oración
«Ven, Señor Jesús» es más que una jaculatoria, es el deseo ardiente que habita en nuestros corazones que anhelan un mundo nuevo que deje atrás el dolor y la muerte. Por ello, te pedimos cada día por tu pronta venida, y en el mientras tanto, que el Espíritu nos guíe y nos mantenga despiertos y valerosos para continuar preparando tus caminos hacia una nueva humanidad y una naturaleza restaurada.