Iglesia Evangélica Española

Devocional semanal

Lunes, 21 de sep­tiem­bre de 2026

Tiem­po de la Creación III

Prof. Fed­eri­co Velázquez de Cas­tro

Por lo cual se enlu­tará la Tier­ra y se exten­uará toda mora­da de ella, con las bes­tias del cam­po y las aves del cielo, y aun los peces del mar morirán (Os.4,3)

Existe una mis­te­riosa coin­ci­den­cia entre el des­ti­no del plan­e­ta y el del ser humano según el tex­to del pro­fe­ta Oseas, la Tier­ra y lo que en ella habi­ta está malde­ci­da a causa del peca­do. No sería fácil de enten­der un plan­e­ta per­fec­to bajo una humanidad imper­fec­ta y vicev­er­sa. En una Con­ven­ción reciente un pres­ti­gioso ponente declaró: los tres prin­ci­pales prob­le­mas ambi­en­tales son la cod­i­cia, el egoís­mo y la apatía, y para eso los cien­tí­fi­cos no ten­emos solu­ciones. Es por ello que los daños ecológi­cos tienen raíces más pro­fun­das, y para ser resuel­tos se pre­cisa una ren­o­vación del corazón humano, una con­ver­sión. Has­ta que la com­pasión no alcance a todas las criat­uras, afirma­ba el teól­o­go evangéli­co y Pre­mio Nobel de la Paz Albert Schweitzer, el ser humano no encon­trará la paz. Hoy, la nat­u­raleza, mal­trata­da como con­se­cuen­cia de los tres males cita­dos, espera una nue­va mira­da respetu­osa y cuidado­ra para que pue­da desar­rol­lar sus cic­los en ben­efi­cio de todos los que moramos en ella y puedan restau­rarse las rela­ciones per­di­das. El des­ti­no de ambos es insep­a­ra­ble.

Oración
Abre, Señor, nue­stros ojos para que seamos con­scientes del daño que, con nue­stros hábitos, hace­mos a tu obra. Haznos respon­s­ables no solo de nue­stros próji­mos humanos, sino de la casa común, que es el plan­e­ta en el que moramos. Danos una mira­da com­pa­si­va para cuidar de su evolu­ción, de man­era que nue­stros tal­en­tos tam­bién se invier­tan en pro­te­gerla y podamos devolver­los mul­ti­pli­ca­dos, fru­to de nues­tra con­cien­cia y com­pro­miso.

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