Iglesia Evangélica Española

Devocional semanal

Lunes, 4 de noviembre de 2024

Una espir­i­tu­al­i­dad
en un mun­do sec­u­lar (I)

Pastor Sergio Simino

Lc 18, 7–9 (BLP):

7Pues bien, ¿no hará Dios jus­ti­cia a sus elegi­dos, que cla­man a él día y noche? ¿Creéis que los hará esper­ar? 8Os digo que les hará jus­ti­cia en segui­da. Pero cuan­do ven­ga el Hijo del hom­bre, ¿aún encon­trará fe en este mun­do?


En esta serie de devo­cionales explo­raremos qué tipo de espir­i­tu­al­i­dad es nece­saria cul­ti­var en el con­tex­to de una sociedad sec­u­lar como la sociedad euro­pea, pero que, al mis­mo tiem­po, sea fiel con la rev­elación de Dios que se nos da a cono­cer en la nar­ra­ti­va bíbli­ca.

En primer lugar, deberíamos poder definir breve­mente en qué con­siste una sociedad sec­u­lar. Esto podría ser algo no tan sen­cil­lo de definir cuan­do los sociól­o­gos de la religión han escrito tan­to sobre el tema, pero sigu­ien­do al filó­so­fo Charles Tay­lor, podemos decir que en el s. XVI todo europeo daba por sen­ta­do creer en el Dios cris­tiano, pero en 2024 no se puede dar por sen­ta­do esa mis­ma creen­cia. En el mejor de los casos, será una creen­cia más entre otras y prob­a­ble­mente no será con­sid­er­a­da la más plau­si­ble.

En este con­tex­to socio­cul­tur­al, muchos, inclu­so cris­tianos, afir­man que quieren cul­ti­var una espir­i­tu­al­i­dad, pero no prac­ticar la religión cris­tiana tal y como ha sido insti­tu­cional­iza­da por sig­los. Pero ¿qué sig­nifi­ca entonces espir­i­tu­al­i­dad?

El con­cep­to de religión ha sido con­stru­i­do social­mente en la Mod­ernidad. Des­de que, a par­tir del s. XVI, los esta­dos-nación europeos emergier­an como real­i­dad políti­ca y social, las igle­sias cris­tianas se fueron reti­ran­do del espa­cio públi­co. Obvi­a­mente esto ocur­rió de man­era pro­gre­si­va y pau­lati­na y sus efec­tos con­tinúan a día de hoy. Para con­seguir esto se con­struyó un con­cep­to nue­vo acer­ca de lo que la religión es. En este sen­ti­do, religión es una expe­ri­en­cia sub­je­ti­va e indi­vid­ual acer­ca de Dios, de una real­i­dad últi­ma o de lo divi­no, no impor­ta como ésto puede lle­gar a enten­der­se. La religión y todo lo rela­ciona­do con ella, Dios, la igle­sia, la fe, etc… es una cuestión de pref­er­en­cia per­son­al e indi­vid­ual y, por tan­to, rel­e­ga­da del espa­cio públi­co donde las insti­tu­ciones políti­cas del Esta­do o las insti­tu­ciones económi­cas del Mer­ca­do son las que con­fig­u­ran la vida de las per­sonas. A esta con­fig­u­ración socio­cul­tur­al la lla­mamos sociedad sec­u­lar.

En este con­tex­to cul­tur­al la fe cris­tiana parece en reti­ra­da de la sociedad euro­pea. Muchos quieren pre­scindir de la religión cris­tiana, lo que tiene que ver con las igle­sias, sus doc­tri­nas y sus litur­gias, pero quieren sal­var una espir­i­tu­al­i­dad. Una espir­i­tu­al­i­dad que, en una acti­tud adap­ta­ti­va a la cul­tura sec­u­lar mod­er­na, deviene en expe­ri­en­cia sub­je­ti­va que afec­ta sólo al fon­do de la con­cien­cia indi­vid­ual. El europeo está en búsque­da de una espir­i­tu­al­i­dad. La religión no ha muer­to, mucho menos Dios, pero sí se ha trans­for­ma­do. Estas ten­den­cias lejos de desa­pare­cer se han acen­tu­a­do. Lo lla­mamos hiper­mod­ernidad.

Pero ¿qué ocur­riría si pre­cisa­mente la con­fig­u­ración de nues­tra cul­tura hiper­mod­er­na fuera parte del prob­le­ma? ¿Qué ocur­riría si la hiper­mod­ernidad nos cegara pre­cisa­mente para desar­rol­lar una pro­fun­da espir­i­tu­al­i­dad? Por usar la expre­sión del sociól­o­go Peter Berg­er, la cul­tura mod­er­na no ha podi­do acallar un rumor de ánge­les, pero sí nos ha vuel­to par­cial­mente sor­dos.

En este con­tex­to me vienen las pal­abras del evan­ge­lio a la mente ¿cuan­do ven­ga el Hijo del hom­bre hal­lará fe en el mun­do? ¿Es la fe algo pasa­do de moda? ¿Es sufi­ciente con algún tipo de espir­i­tu­al­i­dad basa­da en una expe­ri­en­cial­i­dad sub­je­ti­va que puede no ser sino el eco de nues­tra propia voz? Como dijera Agustín de Hipona: «nos hiciste para ti, Señor, y nue­stro corazón está inqui­eto has­ta que des­canse en ti».


Oración

Señor, ayú­danos a encon­trarte en todo tiem­po y en todo lugar, auxílianos en nues­tra búsque­da de ti y danos con­cien­cia de que, antes de poder encon­trarte, tú nos has encon­tra­do primero, en el nom­bre de Jesús, ver­dadero Señor y Sal­vador del mun­do, Amén.