Iglesia Evangélica Española

Devocional semanal

Lunes, 3 de marzo de 2025

Cam­i­namos hacia la Pas­cua (I)

Pastor Ismael Gramaje


Mateo 6: 1–6. 16–18

Guardaos de hac­er vues­tra jus­ti­cia delante de los hom­bres, para ser vis­tos de ellos; de otra man­era no ten­dréis rec­om­pen­sa de vue­stro Padre que está en los cie­los. Cuan­do, pues, des limosna, no hagas tocar trompe­ta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sin­a­gogas y en las calles, para ser alaba­dos por los hom­bres; de cier­to os digo que ya tienen su rec­om­pen­sa. Mas cuan­do tú des limosna, no sepa tu izquier­da lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secre­to; y tu Padre que ve en lo secre­to te rec­om­pen­sará en públi­co.

Y cuan­do ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sin­a­gogas y en las esquinas de las calles, para ser vis­tos de los hom­bres; de cier­to os digo que ya tienen su rec­om­pen­sa. Mas tú, cuan­do ores, entra en tu aposen­to, y cer­ra­da la puer­ta, ora a tu Padre que está en secre­to; y tu Padre que ve en lo secre­to te rec­om­pen­sará en públi­co.

Cuan­do ayunéis, no seáis aus­teros, como los hipócritas; porque ellos demu­dan sus ros­tros para mostrar a los hom­bres que ayu­nan; de cier­to os digo que ya tienen su rec­om­pen­sa. Pero tú, cuan­do ayunes, unge tu cabeza y lava tu ros­tro, para no mostrar a los hom­bres que ayu­nas, sino a tu Padre que está en secre­to; y tu Padre que ve en lo secre­to te rec­om­pen­sará en públi­co.

 

Esta sem­ana comien­za la Cuares­ma, un tiem­po de preparación para la Sem­ana San­ta. Reflex­ionare­mos sobre el tex­to señal­a­do por el lec­cionario para el Miér­coles de Ceniza, en el que encon­tramos un lla­ma­do a com­pro­m­e­ter­nos con la exten­sión del Reino y su Jus­ti­cia. Sin embar­go, la enseñan­za cen­tral nos recuer­da que este com­pro­miso no debe cen­trarse en nosotros mis­mos, sino que debe­mos procu­rar actu­ar con dis­cre­ción, sin bus­car reconocimien­to.

Según este evan­ge­lio, si hace­mos el bien con la inten­ción de ser vis­tos y alaba­dos, nue­stro esfuer­zo pierde sen­ti­do ante Dios. En ese caso, el obje­ti­vo no sería real­mente la bon­dad ni el ben­efi­cio de los demás, sino nues­tra propia necesi­dad de reconocimien­to. La idea de acu­mu­lar méri­tos ante Dios fue un error teológi­co del pasa­do, pero con el Dios de Jesús de Nazaret no hay nego­cia­ciones. El Dios de la gra­cia nos lla­ma a hac­er el bien sim­ple­mente porque hemos com­pren­di­do y acep­ta­do su men­saje de amor, pri­or­izan­do el bien­es­tar del próji­mo.

Este men­saje rep­re­sen­ta un gran desafío en una sociedad que con­stan­te­mente pro­mueve el pro­tag­o­nis­mo per­son­al. Bas­ta con obser­var el impacto de las redes sociales para darnos cuen­ta de ello. Quizás, en este tiem­po de intro­spec­ción, val­ga la pena deten­er­nos a reflex­ionar y reen­fo­car nues­tras inten­ciones a la luz de los val­ores fun­da­men­tales de la Sem­ana San­ta. Qué tengáis una feliz sem­ana.  

Oración:

Señor, enséñanos a obrar con humil­dad, bus­can­do solo tu glo­ria y no la aprobación del mun­do. Que nue­stro ayuno, oración y gen­erosi­dad, y todo lo que hag­amos broten del corazón, sin necesi­dad de ser vis­tos ni aplau­di­dos. Ayú­danos a vivir en la ver­dad de tu gra­cia, pri­or­izan­do siem­pre el amor y la jus­ti­cia de tu Reino. Amén.