Cumpliendo el calendario de sesiones 2022 establecido por la Comisión Permanente, su 347 reunión tuvo lugar los días 28,29 y 30 de abril, en los salones de la primera iglesia protestante en Rubí (IEE)

Como viene siendo habitual, la Comisión Permanente tiene previsto un espacio de encuentro con los responsables del Presbiterio en el que celebra sus reuniones y, en esta ocasión, se realizó con los responsables de la Mesa de la EEC y, en otro momento, con parte del Consejo de la iglesia en Rubí.

Obras de rehabilitación y acondicionamiento

Uno de los objetivos era observar “in situ” la evolución de las obras de rehabilitación y acondicionamiento del edificio. Un proyecto que está siendo largo y lento por las características arquitectónicas de la iglesia, por el coste que supone una obra de esta envergadura y por el retraso originado por la aparición de la pandemia.

Gracias a Dios y al esfuerzo económico de la comunidad, de la EEC y a la búsqueda de apoyos financieros por parte de la Comisión Permanente, la primera fase del proceso, prácticamente ha terminado. El suelo se ha renovado, loseta a loseta, y las paredes, los techos, las cristaleras y el mobiliario, casi de forma artesana, acabarán en breve. Ha sido un trabajo arduo, ya que el edificio está considerado como patrimonio histórico y la normativa exige cumplir unos requisitos específicos para la conservación y mantenimiento del estilo modernista de finales del siglo XIX de la iglesia.

 

«El propio Ayuntamiento de Rubí reconoce y valora el “buen hacer” de esta iglesia»

La segunda fase de la Primera Iglesia Protestante en Rubí abordará la limpieza de la fachada, el cambio de climatización e insonorización, un nuevo sistema eléctrico con energía renovable, el sonido y otros pequeños detalles. El consejo de la iglesia, además de su extraordinario compromiso económico, espera contar con una subvención de la Generalitat, para la mejora de lugares de culto y con otra ayuda destinada a la rehabilitación de fachadas concedida por el Ayuntamiento de Rubí.

Nuestros hermanos y hermanas han vivido las incomodidades y las molestias que provocan unas obras de esta magnitud en el templo, pero sin renunciar a ninguna actividad ni cúltica, ni solidaria, y lo seguirán haciendo. El propio Ayuntamiento de Rubí reconoce y valora el “buen hacer” de esta iglesia.

A lo largo de todo este tiempo, la intensa obra social de esta comunidad solamente se ha vio interrumpida por el confinamiento de los voluntarios que se contagiaron de la Covid-19, más allá de estos quince días se ha manteniendo el ritmo de atención social, reparto de comida y de ropa, con el gran entusiasmo y entrega.

Pedimos al Señor que continúe utilizándoles, con la misma ilusión y responsabilidad, en el testimonio y en el servicio al prójimo, en medio de esta localidad catalana como lo ha hecho hasta ahora.

¡Gracias por vuestra cariñosa acogida!

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