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Meditaciones en torno al Salmo 145

Tiempo de Pascua (antes de Pentecostés).

Abril y mayo de 2024
Pastor Víctor Hernández Ramírez (IEE)

Lunes, 29 de abril de 2024 (Pascua)

Hoy es lunes 29 de abril y es el 5º lunes del tiempo de Pascua. Los versos del Salmo 145 para esta semana, son los versos 13 al 16. Cada uno comienza con la letra Mem, Sámej, Ayin y Pe. Y nosotros(as) escuchamos su lectura en voz alta: 

(Mem) 13 Es tu reino un reino eterno,

tu poder dura por generaciones.

(Sámej) 14 El Señor sostiene a cuantos flaquean,

levanta a los abatidos.

(Ayin) 15 Todos te miran con esperanza

y tú les das la comida a su tiempo.

(Pe) 16 Abres generosamente tu mano

y sacias a todo ser viviente.

Ahora el Salmista nos dice que este reino de Dios es un reino eterno, es un reino que dura por generaciones, de generación en generación o, dicho de otra manera, que dura para siempre. Esto quiere decir que incluyó a nuestros padres, y a los padres de nuestros padres, y que nos incluye a nosotros, pero que también incluye a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos o a los hijos de nuestros nietos o bisnietos. 

Pero esta eternidad del reino se muestra como una fuerza que le es dada a los más débiles, a los abatidos. Ese es el poder de Dios: su fuerza y su presencia es dada a quienes están doblados por el abatimiento, por el dolor y el sufrimiento. Y es por eso que la oración se dirige a este Dios que escoge a los más pequeños, a los más abatidos.

Luego vienen los versos 15 y 16, que habla de la mirada hacia Dios, por parte de quienes son sostenidos por la fuerza de Dios. 

Hay una novela titulada “Algún día nos lo contaremos todo” (en alemán Irgendwann werden wir uns alles erzählen) de Daniela Krien: la historia está ubicada en la Alemania del este, poco antes de la caída del muro de Berlín, y se trata de una chica de casi 17 años, que vivirá una historia de amor compleja y apasionada. María, así se llama, ha crecido en esa sociedad comunista que está a punto de venirse abajo, y comenta que vivía cerca de la iglesia protestante, a la cual no iba mucha gente, sólo gente mayor, pero ella, que tampoco iba a la iglesia, era amiga de uno de los hijos del pastor. 

Y dice María: “Todavía recuerdo cuánto me gustaba orar antes de comer, cuando los hijos y los padres decían a coro: «Todos los ojos están puestos en ti, Señor. Nos proporcionas alimento en el momento oportuno. Abres tu mano y colmas de dicha a cuanto tiene vida.» Y de lo triste que me quedaba cuando cenábamos en casa, a solas con mi madre, sin oraciones y a menudo sin hablar siquiera.”

Son nuestros versos, que hablan de esa mirada que se posa en el Señor, porque confía y espera en Dios. Es la mirada de quien se fía del cuidado de Dios, que espera esa fuerza en medio del cansancio y la debilidad. Es la oración que reconoce que Dios es quien colma de dicha, de alegría, de vida plena a sus criaturas, a esos justos que son quienes no dejan de poner su mirada, y su esperanza, en Dios.

Escuchemos pues, nuevamente estos versos, y recemos esta oración, como María, cuando estaba en casa de aquella familia. Y que por todas las generaciones podamos decir con el salmista:

(Mem) 13 Es tu reino un reino eterno,

tu poder dura por generaciones.

(Sámej) 14 El Señor sostiene a cuantos flaquean,

levanta a los abatidos.

(Ayin) 15 Todos te miran con esperanza

y tú les das la comida a su tiempo.

(Pe) 16 Abres generosamente tu mano

y sacias a todo ser viviente.

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