He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido“ (Deuteronomio 11, 26-28). Día Mundial del Refugiado 2022

En motivo del Día Mundial del Refugiado 2022, y más que nunca, sabemos que la situación de los Refugiados en el mundo ha empeorado de manera significativa cuando miramos sobre los efectos de la pandemia, de la crisis económico financiera y el cambio climático. Además de los factores que directamente afectan la vida de las personas y su posibilidad de supervivencia, como es la guerra y la persecución violenta. Según las cifras de ACNUR ya a mitad de 2021 se alcanzaron los 85.5 millones de refugiados, que son la parte que hoy significamos entre los 250 millones de personas que se mueven de sus lugares de origen por diversos motivos.

La información de la situación actual y la poca participación de nuestro país en el reconocimiento de refugiados y en su protección puede consultarse en el Informe CEAR 2022.

La complejidad de esta situación requiere de un compromiso claro con la verdad y con nuestra legislación, la que hemos aprobado y suscrito, la que nos constituye como Estado de derecho, tanto en el plano internacional como en el estatal.

Una de las más amenazantes situaciones que se han dado recientemente y que reclama nuestra acción es la devolución de solicitantes de asilo y refugiados por parte de Reino Unido para que tramiten su solicitud desde Ruanda. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby ha señalado “es una política inmoral que avergüenza a Gran Bretaña”. Afortunadamente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha frenado el vuelo, por el momento.

Dia mundial del refugiado 2022

 

 

Atentar contra este principio básico de la legislación sobre asilo y refugio no es atentar contra el carácter humanitario o solidario de nuestros compromisos.

Señalemos que no se trata solo de la deportación de personas en falta administrativa por su situación en otro país, sino que se trata de “solicitantes de asilo”, personas que tienen derecho a cursar, en justicia, una solicitud de protección. Protección internacional que se fundamenta en el principio de “No Devolución”. Atentar contra este principio básico de la legislación sobre asilo y refugio no es atentar contra el carácter humanitario o solidario de nuestros compromisos con los derechos humanos, lo que ya de por si es grave, sino atenta contra nuestro sistema jurídico.

No tenemos que ir tan lejos, nosotros en nuestro país también hemos roto el principio de no devolución en varias ocasiones en que esa deportación ha costado la vida a los deportados, y en lo más reciente con la devolución del argelino Mohamed Benhalima, el 24 de marzo de 2022. A pesar de la denegación de su solicitud de asilo, ACNUR y Amnistía Internacional han reclamado la suspensión de su devolución, según la Convención contra la Tortura. Amnistía informa que ha terminado en la prisión militar de Bilda sometido a tortura y malos tratos.

Entre las numerosas situaciones que se podrían evocar la fragilización del principio de No Devolución es especialmente grave. El texto del Deuteronomio nos sitúa ante la entrada en la tierra prometida, y nuestra tierra prometida hoy es el Estado de Derecho, el imperio de la ley y nuestro bienestar, esto es lo que nos aleja de la barbarie, lo que nos protege de no olvidar el impagable precio de la vida de cada ser humano. Cuando protegemos los principios que sostienen nuestro sistema jurídico y de derechos humanos, tenemos bendición, cuando no los protegemos es una maldición, no solo para las víctimas y los afectados, sino para todos porque lo que afectamos es al mismo edificio de los derechos. Porque el mandamiento de Dios en el amor y el cuidado de los unos por los otros habla de amor y de refugio, de derecho y de dignidad.

Un año más, en el Día Mundial del Refugiado 2022, invitamos a seguir tomando conciencia de lo importante que es la protección y el cuidado, no solo por razones humanitarias, sino porque es de justicia, para los creyentes según el mandamiento de Dios, pero para cualquier ciudadano, de modo aún más imperativo, según nuestro sistema jurídico.

 

COMISIÓN PERMANENTE IEE

 

 

 

 

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