Declaración de la Comunión de Iglesias Protestantes en Europa (CIPE) sobre las elecciones europeas

Declaración de la Comunión de Iglesias Protestantes en Europa (CIPE) sobre las elecciones europeas

7 de marzo de 2024

La Comunión de Iglesias Protestantes en Europa (CIPE) espera un “debate justo sobre el futuro de Europa” en el período previo a las elecciones europeas de junio de 2024 y pide candidatos que busquen una buena cooperación transfronteriza en lugar de la polarización. El Consejo del CIPE ha adoptado la siguiente declaración.

Elecciones europeas. Los desafíos actuales exigen responsabilidad y esperanza

Las décimas elecciones al Parlamento Europeo se celebrarán del 6 al 9 de junio de 2024. Los ciudadanos de los estados miembros de la UE pueden emitir su voto en el único parlamento del mundo elegido directamente que controla el destino de muchos países. La Comunión de Iglesias Protestantes en Europa desea hacer oír su voz y animar a todos a participar en las elecciones europeas y desempeñar un papel constructivo en la configuración de la democracia europea. Una mayor participación electoral sería una buena señal para el futuro de Europa.

Traer esperanza a Europa

Al participar en las elecciones europeas, todos y cada uno de los individuos pueden asumir la responsabilidad de una Europa democrática y así difundir la esperanza. Apoyamos a los políticos y a todos aquellos en la sociedad civil que están comprometidos con la UE como una comunidad de valores y solidaridad. Juntos defendemos una Europa diversa, sostenible y social.

Estamos profundamente preocupados por la situación actual en Europa con un creciente populismo y polarización en las sociedades. Incluso más allá de las elecciones, queremos hacer campaña contra todas las formas de extremismo, racismo, antisemitismo y nacionalismo. Para nosotros es importante equilibrar los intereses, la participación y la coexistencia pacífica a través de las fronteras.

La Comunión de Iglesias Protestantes de Europa está preparando actualmente su Asamblea General en Sibiu/Hermannstadt/Nagyszeben, Rumania. Iglesias de todos los tamaños forman una comunión diversa de 96 iglesias miembros que sirve de enlace entre el Este y el Oeste, el Norte y el Sur, en toda Europa. Experimentamos que a través del debate, la confrontación unos con otros y la búsqueda conjunta de un compromiso seguimos creciendo juntos. Inspirado en la carta bíblica a los Efesios, el tema de la Asamblea General es: “A la luz de Cristo – Llamados a la esperanza”. Queremos traer a Europa la esperanza que conllevan estas experiencias, lo que conducirá a mejoras en la convivencia de unos con otros.

Los desafíos europeos necesitan soluciones europeas

Estas elecciones europeas serán de enorme importancia para el futuro de Europa. La UE no sólo se basa en beneficios económicos mutuos y un mercado común, sino también en la voluntad de brindar apoyo y solidaridad mutua en tiempos de crisis. En este año de elecciones europeas, somos conscientes de una variedad de desafíos como el cambio climático, la guerra, la migración, la desigualdad social y la recesión económica. Todos estos desafíos no se detienen en las fronteras nacionales y tienen una dimensión global. Se necesitan más que nunca soluciones a nivel europeo.

  • Se necesitan esfuerzos paneuropeos para abordar el desafío global del cambio climático provocado por el hombre y lograr una transición justa hacia una sociedad climáticamente neutra dentro de la UE.
  • La lucha por la igualdad social en la UE debe continuar mediante la armonización de las normas sociales y una política de cohesión integral.
  • Según ACNUR, hay aproximadamente 110 millones de refugiados en todo el mundo. Una política de asilo y migración basada en la solidaridad con altos estándares de protección y acogida puede dar una respuesta a los movimientos migratorios actuales.
  • La guerra de agresión rusa contra Ucrania, que viola el derecho internacional, exige una respuesta europea conjunta, así como apoyo humanitario, militar y financiero.
  • La UE debe afrontar los desafíos que plantean la digitalización y la inteligencia artificial. Un diálogo que incluya la antropología cristiana y la legislación basada en el riesgo podría plantear soluciones.
  • La polarización política continúa y a menudo se manifiesta en un populismo antieuropeo y antidemocrático. Las instituciones europeas están llamadas a fortalecer la democracia y el Estado de derecho.

Los candidatos deben ser juzgados por su contribución a soluciones europeas constructivas. Un retorno al nacionalismo no ayudará a afrontar los desafíos actuales a largo plazo.

Asumir la responsabilidad de Europa como proyecto de paz

Como Comunión de Iglesias Protestantes en Europa, estamos agradecidos de que las enemistades de la Primera y Segunda Guerra Mundial hayan sido superadas. Nuestra comunión se formó en 1973 bajo la fórmula “diversidad reconciliada”. Desde entonces, hemos profundizado nuestra comunión eclesial y así promovido la unidad. De esta manera, también servimos a la sociedad. Juntos reflexionamos sobre los desafíos que enfrenta la sociedad y nuestra misión, como lo hicimos durante la pandemia de Covid-19.[1]

Queremos seguir asumiendo la responsabilidad de Europa como proyecto de paz y promoverla activamente y ayudar a darle forma a través de nuestras actividades e iniciativas. Los cristianos están llamados a amar a Dios y al prójimo. Al amar a Dios y a nuestro prójimo, también estamos llamados a dar cuenta de ello cuando miramos hacia el panorama político y hacia dónde emitimos nuestros votos. Alentamos a nuestras iglesias miembros en toda Europa a crear espacios para la formación de opiniones y el encuentro con los políticos.

Las elecciones europeas de este año serán históricas. Por lo tanto, en este año electoral, practicar el amor por nuestro prójimo significa reunirse con nuestros homólogos de manera amistosa, buscando un debate justo sobre el futuro de Europa. Podemos discutir entre nosotros, pero no de manera que conduzcan a la polarización pública. Con esta actitud queremos contribuir a un discurso pacífico y respetuoso en Europa. Esta actitud también la esperamos de quienes tienen responsabilidad política. Como europeos, este mes de junio tenemos la oportunidad de elegir políticos con esta actitud. Aprovechemos esta oportunidad mientras Europa entra en su nuevo capítulo.

El Consejo de la Comunión de las Iglesias Protestantes en Europa

Reutlingen/Viena, febrero de 2024

[1] Comunión de Iglesias Protestantes en Europa CPCE, “Ser iglesia juntos en una pandemia” – Reflexiones desde una perspectiva protestante. Viena, febrero de 2021

Publicado originalmente en https://www.leuenberg.eu/cpce-statement-on-european-elections-en-de-fr

Esperamos en Dios cuando bendecimos su nombre (2)

Esperamos en Dios cuando bendecimos su nombre (2)

Podcast disponible en este enlace

Meditaciones en torno al Salmo 145
Tiempo de Pascua (antes de Pentecostés). Abril y mayo de 2024
Pastor Víctor Hernández Ramírez (IEE)

2º lunes, 8 abril 2024 (Pascua)
Este segundo lunes de Pascua, 8 de abril de 2024, leemos y escuchamos los versos 3–6, del Salmo 145. Los leemos en voz alta, porque los Salmos se recitan, se leen en voz alta, para que sea una palabra audible, sonora, que escuchamos con nuestros oídos y que repetimos con nuestros labios:
(Guímel) 3 El Señor es grande, digno de alabanza,
es insondable su grandeza.
(Dálet) 4 Por generaciones se ensalzarán tus obras,
se contarán tus proezas.
(He) 5 Proclamaré tus maravillas
y el esplendor de tu gloria.
(Vav) 6 Se hablará del poder de tus prodigios,
yo narraré tus grandezas.
El verso 3 dice “el Señor”, que es en realidad el nombre propio del Dios de Israel. Es el nombre que se escribe con 4 letras hebreas y que no se puede pronunciar, y en su lugar se dice “el Señor” o “el Nombre” (la Reina Valera, solía escribir “Jehová” y otras traducciones escriben “Yahvé”).
Pero al decir “el Señor”, sabemos que se trata de quien está bajo el misterio profundo de ese nombre, un nombre que no se puede pronunciar. Es Dios mismo, cuya grandeza es digna de alabanza.
Este quien es Dios mismo, cuya grandeza es insondable, inescrutable. Es decir que la grandeza de Dios excede totalmente nuestra capacidad de entender la grandeza de Dios. Y sin embargo contamos sus proezas, damos testimonio de sus acciones maravillosas y espléndidas. Sin ser capaces de entender del todo y sin poder sondear la grandeza de Dios, hablamos de las grandezas de Dios.
Y lo hacemos como lo hicieron nuestros ancestros, las generaciones que nos preceden. La generación de David, y de los profetas, de las mujeres y los hombres de la Biblia, la generación de la familia de Jesús y Jesús mismo. Todas las generaciones de los cristianos y cristianas de todo el orbe, han contado y han cantado sobre las maravillas y proezas de Dios.
Todos podemos contar experiencias difíciles o negativas. Cada generación puede dar cuenta de las injusticias sufridas y del peso de la oscuridad en muchos momentos. Pero, en medio de esa oscuridad, se levanta la voz del salmista, y con esa voz se levantan otras voces, que meditan en la acción de Dios, que reconocen la grandeza de sus prodigios. Y esas generaciones meditan en las grandezas de Dios, para contarlas a las generaciones venideras.
Entonces, detrás de todas esas mujeres y hombres de antiguas generaciones, tú y yo podemos también unir nuestra voz a esas voces. Tú también. Y yo también. Nosotros podemos meditar en esas maravillas del Señor. Tú y yo, nosotros, podemos narrar las grandezas de Dios, del Padre de nuestro Señor Jesucristo, y decir eso mismo, que hoy nos dice el salmista. Y nuestra voz se hace la misma voz del Salmo, en estos versos, que nos dicen:
(Guímel) 3 El Señor es grande, digno de alabanza,
es insondable su grandeza.
(Dálet) 4 Por generaciones se ensalzarán tus obras,
se contarán tus proezas.
(He) 5 Proclamaré tus maravillas
y el esplendor de tu gloria.
(Vav) 6 Se hablará del poder de tus prodigios,
yo narraré tus grandezas.

Esperamos en Dios cuando bendecimos su nombre

Esperamos en Dios cuando bendecimos su nombre

Podcast disponible en este enlace

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Meditaciones en torno al Salmo 145
Tiempo de Pascua (antes de Pentecostés). Abril y mayo de 2024
Pastor Víctor Hernández Ramírez (IEE)

Lunes, 1 abril 2024 (Pascua)
Hoy comenzamos una serie de meditaciones en torno al Salmo 145, en este tiempo de la Pascua, que es la celebración de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Pero antes de comenzar, quiero señalar dos notas previas:
La primera es recordar que los Salmos eran recitados y cantados por los judíos, por Israel, por tanto Jesús mismo oraba y alababa a Dios con los Salmos.
Entonces, tú y yo, cada uno de nosotros(as), ora a Dios del mismo modo que Jesús.
En un libro escrito por el pastor Dietrich Bonhoeffer sobre los Salmos, nos dice esto sobre la presencia de Jesucristo en los Salmos:
¿Cómo es posible que un ser humano y Jesucristo oren al mismo tiempo el Salterio? Es el Hijo de Dios hecho hombre quien llevó toda la debilidad humana en su propia carne, es él quien presenta ante Dios el corazón de toda la humanidad, es él quien toma nuestro puesto y ora por nosotros. Él conoció la angustia y el dolor, la culpa y la muerte de un modo más profundo que nosotros. Por eso, aquí se trata de la oración de la naturaleza humana asumida por él y que se presenta ante Dios. Es ciertamente nuestra oración; pero, dado que él nos conoce mejor que nosotros mismos y se hizo verdadero ser humano por nosotros, es también realmente su oración y sólo puede convertirse en oración nuestra porque ha sido suya. (Los Salmos. El libro de oración de la Biblia, 2010 [1940], p. 22)
Entonces, nosotros queremos meditar en este tiempo de Pascua, sobre los versos del Salmo 145. Y lo queremos hacer sabiendo que nosotros oramos con esas palabras del salmista, y es Jesucristo quien ora con esas palabras. Y nuestra oración es así su oración por nosotros y es la nuestra en su nombre.
Y la segunda nota es algo breve sobre este Salmo 145. Es un Salmo alfabético, es decir que está compuesto como un acróstico, pues cada verso comienza con una letra del alefato (alfabeto) hebreo. Evidentemente, esto se pierde en la traducción, pero es importante decirlo porque esto significa que el poema está hecho cuidadosamente para conducirnos y meternos en lo que dice: en esa bendición a Dios, en esa palabra que alaba su nombre y nos bendice a nosotros cuando lo decimos.
El Salmo 145 tiene 21 versos (hay uno que se ha perdido en el texto hebreo, correspondiente a la letra “nun”) y los he agrupado en 7 partes, que serán los 7 lunes de este tiempo de Pascua (7 semanas, hasta el día de Pentecostés). He elegido la traducción Reina Valera, versión o revisión del año 2020, de la Sociedad Bíblica.
Comencemos entonces con los versos de hoy. Ruego que escuchéis la lectura, y que tratéis de escuchar dejando que resuenen, como un eco, como una palabra que escuchamos y que nos hace entrar en eso que nos dice:
(Álef) 1 Dios mío, mi rey, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
(Bet) 2 Cada día te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre jamás.
El salmista se dirige a Dios. Se dirige a Dios y le alaba. Bendice su nombre y eso quiere decir alabarlo. Se dirige a Dios como rey, como su rey. Para nosotros esto no es fácil de entender, porque vivimos en una sociedad donde ya no hay reyes que gobiernen y manden, como los había en el mundo antiguo.
Aunque si hay poderosos que mandan y determinan lo que se hace y lo que no se hace en el mundo. Y en el mundo antiguo también había ese tipo de señores que estaban por encima de todos y que regían la vida de los pueblos.
Pero el salmista no reconoce a otro rey, sino a Dios. Le reconoce como su Señor y le llama “Dios mío”. Esta es la maravilla de las palabras del salmista: está ante Dios mismo, ante el misterio de Dios, y no duda en llamarlo “Dios mío”, porque Dios es lo más lejano y lo más íntimo, Dios es infinitamente grandioso y elevado pero es también el nombre que bendicen los labios del salmista.
Y tú también. Tú y yo también. Nosotros también le llamamos “mi Dios”, le decimos “mi Rey” y le alabamos. Tú. Y yo. Con tus labios le bendices, con nuestros labios le alabamos.
Y en esa bendición que decimos en voz alta, con nuestra boca que le canta o que le nombra, estamos muy cerca de Dios. Como cuando nuestros labios se aproximan para besar, para darnos en ese beso, que está hecho de palabras de bendición.
Entonces, comenzamos así esta primera semana del tiempo de la Pascua. Con el anuncio gozoso de la resurrección de nuestro Señor, queremos alabar y bendecir a Dios, diciendo estos dos versos del Salmo 145:
(Álef) 1 Dios mío, mi rey, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
(Bet) 2 Cada día te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre jamás.

Mesa Redonda de la Campaña Zaqueo (#ZACTAX) Aborda la Tributación y el Género desde una Perspectiva Religiosa

Mesa Redonda de la Campaña Zaqueo (#ZACTAX) Aborda la Tributación y el Género desde una Perspectiva Religiosa

La mesa redonda «Campaña tributaria Zaqueo: transformar el sistema económico global y fomentar la justicia de género», abordó el 19 de marzo las intersecciones entre la justicia tributaria y la justicia de género, y por qué son una cuestión de fe.

El evento se celebró paralelamente a la 68ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, cuyo tema es «Acelerar el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas, enfrentando la pobreza y fortaleciendo las instituciones y la financiación desde una perspectiva de género».

El panel analizó de qué modo las propuestas de impuestos globales y nacionales al patrimonio, así como las reparaciones – como se pide en la campaña ecuménica tributaria Zaqueo (#ZacTax) – pueden colaborar en la construcción de un planeta más justo y sostenible, también para las mujeres y las niñas.

La Campaña tributaria Zaqueo (#ZacTax), que forma parte de la plataforma de sensibilización del programa para una Nueva Arquitectura Financiera y Económica Internacional (NAFEI), lleva el nombre de Zaqueo para ofrecer equidad y reparación por la explotación y la injusticia.

Dora Arce Valentín, secretaria general de la Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba y secretaria ejecutiva de AIPRAL, el consejo regional latinoamericano de la CMIR explicó por qué los impuestos sobre el carbono y sobre la contaminación son una cuestión de justicia ecológica y de género.

«¿Cómo puede contribuir la justicia tributaria a las reparaciones climáticas y ecológicas?», se preguntó. «Cuidar los ecosistemas, y por lo tanto las relaciones entre las personas, las sociedades y el resto de la creación, es un aspecto fundamental de nuestra humanidad como economos (administradores/as)».

La presidenta del Consejo Mundial de Iglesias por América del Norte, Angelique Walker-Smith, que se desempeña como estratega para el Compromiso de la Fe Panafricana y Ortodoxa, Pan para el Mundo, y como miembro de la junta directiva del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los EE.UU., expuso sobre por qué las iglesias deberían preocuparse por el sistema tributario global.

Ella comenzó preguntando: “¿Puede la justicia fiscal promover la igualdad de género?». Luego señaló que la evidencia transformadora de nuestra fe y de los testimonios bíblicos ilustran dónde los tributos marcaron y podrían haber marcado la diferencia para que todas las personas vivan una vida más equitativa. «¡Sorprendentemente, 252 de algunos de los hombres más ricos poseen más riqueza que 1.000 millones de mujeres y de niñas de África, América Latina y el Caribe juntas! Gravar a las personas más ricas garantiza la redistribución de la riqueza creada por las personas trabajadoras y subvencionada por el trabajo no remunerado de las mujeres, ayudando al mismo tiempo a reconstruir la confianza en las instituciones democráticas y en los sistemas que respetan y que protegen los derechos de las mujeres.»

Para Cynthia Moe-Lobeda, profesora de Ética Teológica y Social en la Church Divinity School del Pacífico, el tributo sobre la riqueza – como herramienta para construir la equidad económica y de género – se encuentra en el corazón de la fe religiosa.

«El impuesto sobre la riqueza es una herramienta de amor al prójimo. La campaña tributaria Zaqueo pone de manifiesto y concreta cómo la gente corriente puede participar en el movimiento sagrado para construir la igualdad de género y de abolir la pobreza a través de una tributación justa», afirmó.

Iva Carruthers, secretaria general de la Conferencia Samuel DeWitt Proctor, analizó la justicia tributaria y las reparaciones.

«Si quieres mejorar el bienestar de una comunidad, mejora el bienestar de sus mujeres», afirmó. «En la medida en que las mujeres de fe crean en la imago dei, tengan una afinidad de intereses compartidos con otras mujeres por encima de las barreras de raza, de etnia, de religión, de geografía, de lengua… entonces las mujeres y los hombres de fe tendrán que enfrentarse al desafío de encontrarse en la encrucijada de que los peores temores de la afrofobia se manifiesten en un mundo cambiante en el que las personas de color están transformando demográficamente al mundo, siendo el instrumento de reproducción las mujeres; mujeres de color que producen niños y niñas de color.»

El borrador cero del documento final de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer – que contribuye a al borrador cero del «Pacto para el Futuro», el resultado previsto de la Cumbre de las Naciones Unidas para el futuro insta a los Estados a «fortalecer la cooperación fiscal internacional para que sea más inclusiva y eficaz, enfocándose en la lucha contra la
evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos, destinando recursos para poner fin a la pobreza de las mujeres».

También pide «garantizar la progresividad de las políticas tributarias, centrándose en gravar a quienes tienen mayor capacidad de pago, incluso a través del impuesto sobre el patrimonio y el impuesto de sociedades, evitando una fiscalidad regresiva que repercuta de un modo desproporcionado en las mujeres y en las niñas con ingresos bajos o sin ingresos».

El acto fue organizado conjuntamente por el Consejo Mundial de Iglesias, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, la Federación Luterana Mundial, el Consejo Metodista Mundial y el Consejo para la Misión Mundial como parte de la iniciativa NAFEI.

La tarea de justicia económica de la CMIR está financiada por el Consejo para la Misión Mundial, el Otto per Mille y otras contrapartes e iglesias miembro.

Artículo cortesía del Consejo Mundial de Iglesias. Imagen: Rebekka Read/CMI.

Mensaje de Pascua: Agentes de Dios para la Transformación

Mensaje de Pascua: Agentes de Dios para la Transformación

La Pascua 2024 ya está aquí entre nosotras y nosotros. Demos gracias a Dios. Sí, es hora de celebrar la victoria sobre la muerte y sobre las fuerzas de la muerte, porque el Señor Jesucristo se liberó de los límites de la muerte y de la tumba. Sí, recibimos el llamado a celebrar con alegría y a proclamar que la muerte y el mal no tienen la última palabra: Cristo ha resucitado.

Como personas cristianas, esta celebración se encuentra necesariamente encarnada en el tiempo, el espacio y los contextos en los que vivimos en nuestro mundo quebrantado. El Viernes Santo sigue estando presente entre nuestro ahora y la gloriosa mañana de Pascua. Este año reflexionaremos sobre la Pascua teniendo muy presente el clima de Viernes Santo por todo el dolor y el sufrimiento que nos rodea.

Muchas familias en Israel sufren porque sus seres queridos secuestrados el 7 de octubre de 2023 aún no han sido liberados. Miles de familias en Palestina están de luto porque desde aquel 7 de octubre, sus seres queridos han sido asesinados. Mientras tanto, hace exactamente 10 años, en abril de 2014, 276 niñas de una escuela secundaria fueron secuestradas en Chibok, Nigeria, y más de 90 de ellas siguen aún en cautiverio, y el mundo parece haberlas olvidado. Hay conflictos y guerras en otras partes del mundo que comprometen la vida de muchas personas. Las devastadoras consecuencia de la injusta arquitectura financiera y económica que domina el mundo actual siguen oprimiendo a millones de personas. Y la pecaminosidad humana, visible en la forma irresponsable en que hemos mal administrado la creación de Dios, sigue revelándose en el cambio climático adverso que observamos. Estas son apenas algunos indicios de los contextos en los que vivimos hoy.

¿Cómo vivir y dar testimonio en este tipo de mundo sin desanimarnos y sin rendirnos? Aquí es donde entra en juego el mensaje del triunfo pascual. Somos convocadas y convocados a perseverar en nuestro testimonio, a perseverar en la carrera a la que se nos invita incluso en este mundo fragmentado. Recibimos un llamado a ser agentes de la transformación de Dios allí donde estemos, y a llevar esperanza allí donde reine la desesperación. La mejor manera de hacerlo es fijando nuestra mirada en Jesús quien, a pesar de pasar por un sufrimiento horrendo, salió triunfante en la Pascua. Es en él en quien ponemos nuestra mirada. Jesús se enfocó en la misión que tenía por delante, y eso es lo que debemos mirar si queremos perseverar en nuestro testimonio. No miramos a quienes, desde del imperio de aquella época, participaron en el proceso de crucifixión, ni al liderazgo religioso de aquel tiempo, que sólo estaba interesado en conservar su poder, ni a las multitudes en las calles de Jerusalén que, queriendo complacer a los poderosos del país, ya fueran políticos o religiosos, gritaban: «Crucifícale» (Mateo 27, Juan 19).

La Buena Noticia es que Aquel que pasó por un sufrimiento horrendo el Viernes Santo, es el resucitado que celebramos en Pascua. También nosotras y nosotros participamos de la Pascua de este año mientras perseveramos en nuestro testimonio, abrazando la esperanza de la victoria de la Pascua a pesar del Viernes Santo.

Este año y el próximo, mientras la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas y sus iglesias miembro reflexionamos sobre el lema de nuestra Asamblea General – Persevera en tu testimonio – podemos poner nuestra mirada al Señor Jesucristo, que pasó por el dolor del Viernes Santo por causa nuestra y resucitó victorioso más allá de las ataduras de la muerte y de la dominación del mal. La Pascua nos da esperanza al asumir de nuevo la misión a la que Dios nos ha llamado: ser agentes de transformación y de justicia.

En nombre de la Presidenta de la CMIR, la Rev. Najla Kassab, de los miembros de la Mesa y del Comité Ejecutivo, así como del conjunto de mis colegas, tanto en la oficina de la CMIR en Hannover como fuera de ella, les deseo una Pascua 2024 plena de sentido. Perseveren en su testimonio.

Setri Nyomi
Secretario General Interino

Publicado originalmente en World Communion of Reformed Churches