La Iglesia Evangélica Española celebra la acogida humanitaria de las 629 personas que navegan en el barco Aquarius en dirección al puerto de Valencia. Necesitamos la declaración de puerto seguro solicitada, y necesitamos tanto la implicación anunciada de las ONG especializadas como de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, toda la atención de proximidad es una ayuda esencial para la integración. La puesta en valor de estos planes de las administraciones locales y regionales es un elemento fundamental del cumplimiento de nuestra obligación de hospitalidad y acogida.

Nos preocupa que la condición de flujos mixtos implique la participación de refugiados entre estas 629 personas y confiamos en el trato individualizado y de justicia que implica nuestra responsabilidad con la legalidad internacional.

Manifestamos nuestra preocupación ante la decisión del Gobierno Italiano de no cumplir con la ley de salvamento del mar y de las obligaciones de la protección internacional, así como del principio fundamental de “Non refoulement” imprescindible en el derecho de asilo. La Unión Europea debe expresar su denuncia a estos incumplimientos sin ninguna ambigüedad.

Nos comprometemos con nuestros recursos a estar disponibles en apoyo a las administraciones para la atención de este tipo de situaciones, no solo para la acogida y hospitalidad debida a estas personas sino también para todas las que en nuestro país necesitan hoy acogida y soluciones para la precariedad en la que se encuentran. Como Iglesia Evangélica Española, tenemos un compromiso por la justicia en un mundo marcado por los desplazamientos migratorios y por el reconocimiento de la dignidad humana y sus derechos a todos aquellos que se ven en el infortunio de escapar de sus tierras para salvar la vida. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me disteis alojamiento” (Mateo 25:35)

Madrid, 12 de junio 2018

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