Bajo el lema “Artesanos de la paz, sembradores de la justicia” se nos convocó al LXXVI Sínodo General de la Iglesia Evangélica Española, celebrado en Madrid del 9 al 12 de octubre 2015.

inaguracion sinodoEl culto inaugural se celebró en la Iglesia de Jesús (c/Calatrava, 25). La ceremonia fue muy concurrida y se contó con la participación del coro de la Iglesia de la Esperanza(Móstoles), que nos aportó entusiasmo y alegría con sus canciones. La predicación, como es habitual, estuvo a cargo de la presidenta del presbiterio, la pastora Esther Ruiz, quien meditó sobre el texto de Santiago 3, 13-18 y nos animó a trabajar por la justicia y la paz como hijos de Dios. Como bien nos recordó el presidente de la Comisión Permanente, Joel Cortés, iba a ser un sínodo donde tendríamos que caminar en todos los sentidos. Ese caminar juntos entre el hotel y la Iglesia El Salvador (c/Noviciado, 5), sede del sínodo, sirvió para entablar buenas conversaciones y disfrutar de las panorámicas y del clima madrileños.

La ponencia del LXXVI Sínodo General fue pronunciada por Chris Fergusson, secretario general de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC), de la que formamos parte. Sus palabras nos llevaron a la Confesión de Accra, destacando la cmir sinodoimportancia de hacerla presente entre nosotros después de más de diez años de su redactado.

En relación a los informes presentados, cabe destacar la gran obra social que se realiza desde diferentes presbiterios, instituciones y asociaciones de nuestra iglesia. Y aunque el trabajo es encomiable, la situación de crisis hace que estas iniciativas cada vez estén más necesitadas de nuestro apoyo incondicional.

Las sesiones se desarrollaron en un ambiente de fraternidad, pudiendo exponer las discrepancias y los posicionamientos encontrados entre los sinodales. Eso sí, manteniendo el amor y el saber estar de aquellos que nos declaramos hijos del mismo Padre y hermanos los unos de los otros.

Uno de los aspectos que ocasionó más debate fue la Declaración de Mamré, propuesta por la Comisión Permanente para ser ratificada y cumplir así con el mandato del sínodo anterior. Se trata de un trabajo de reflexión bíblica y teológica realizada por el cuerpo pastoral de nuestra iglesia sobre la inclusividad de las personas homosexuales en nuestras comunidades. Las posiciones claramente diferenciadas dieron lugar a un debate rico e intenso en el que todos pudimos escuchar y ser escuchados. La Declaración de Mamré fue aceptada y ratificada por el sínodo, lo que es un gran paso en este camino.

Hace dos años se eligió Comisión Permanente y este año tocaba ratificar su gestión. El sínodo creyó oportuno continuar en la misma línea que hasta ahora, esperando que de aquí a dos años podamos escoger una nueva comisión.

Además de las sesiones, fue un acierto poder compartir el culto dominical con diferentes iglesias del Presbiterio Madrid-Extremadura. Pero si algo hay que destacar son las veladas. Aunque el tiempo parecía ir en contra de todo lo programado, tanto el concierto del pianista Jorge Robaina como la intervención de la coral de la Iglesia El Salvador fueron fantásticos. Las manos virtuosas del pianista y las voces armónicas del coro fueron un gran bálsamo que nos preparaba para la noche y nos ayudó a descansar de las sesiones de trabajo.

Joel CortésEl culto de clausura se celebró en laIglesia de Cristo (c/Bravo Murillo, 85). La predicación, como es de costumbre, estuvo a cargo de Joel Cortés, presidente de la Comisión Permanente. La participación de la Cena del Señor fue muy emotiva, como también fue un placer poder volver a disfrutar del coro de la Iglesia de la Esperanza.

En definitiva, se trabajó mucho pero también disfrutamos del reencuentro entre hermanos y hermanas propiciado por la celebración de nuestro LXXVI Sínodo General. ¡Nos vemos en el próximo sínodo!

Isaac García-Oses, moderador del LXXVI Sínodo IEE

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